Mucha crisis y alguito de oportunidad

Jorge Krekeler

Para las generaciones que vivimos actualmente en el mundo, la palabra pandemia se ha vuelto tocable, tangible, presente a cada instante en nuestras vidas. Es una situación, por cierto muy prolongado para todas (os) nosotras (os); de todas maneras asociamos y hasta responsabilizamos a la pandemia por la crisis tan multifacética, no para toda(os) pero si para mucha(os): crisis sanitaria, crisis económico, crisis de cercanía social, crisis de supervivencia por salud, por ingresos mínimos etc..

La crisis se empareja con el miedo, con la incertidumbre, por nuestra búsqueda de encontrar respuesta de ¿cuándo volveremos a la normalidad?, y otra pregunta: ¿si acaso esta normalidad será igual a la de antes? Se escucha hablar de la nueva normalidad que nos espera. ¿Qué significa nueva normalidad? ¿Acaso hay el riesgo que lleguemos a una nueva normalidad nada normal?

Por el momento, todo el mundo deposita su esperanza en ser pinchado, en obtener la vacuna; bueno, tampoco todo el mundo sino aquella (os) quienes gozan de una protección social por parte de los estados donde viven. ¿Y la(os) demás, una gran parte de la población mundial, quienes a corto plazo o quizás nunca podrán contar con esta protección, ¿qué harán? Es una diferencia abismal, entre decidir ser o no vacunada(o) a estar privada(o) del derecho de obtener la vacuna. Esto huele a más crisis.

¿Será cinismo hablar de oportunidad cuando estamos rodeado de crisis? Creo que la mayoría de nosotra(os), durante el cúmulo de meses pandémicos ya vividos hemos experimentado cambios en nuestras rutinas, hábitos y en las formas de hacer las cosas; bueno, aquellas cosas que si podemos hacer a pesar de la situación. Muchas personas han re-aprendido a abastecerse sin peregrinar al centro comercial, supermercado etc., sino en la tienda del barrio o comprando directamente de pequeña(os) productores; comida sana dejó de ser moda de alguna(os), conocimos nuestra capacidad de improvisación, de ser más solidaria(os). La lista de estos cambios, producto de una situación forzosa pero apreciados por mucha(os) es mucho más larga; pero por el afán de querer volver a la ya mencionada normalidad, la lista ha empezado a achicarse. ¿Será que corremos el riesgo de no lograr mantener los cambios en nuestras rutinas, en nuestros hábitos, a pesar de que hace ratos nos sentimos bien y hasta orgullosa(os) con estos cambios experimentados? La respuesta lo tendrá que darse cada una(o) de nosotra(os).

En mi lectura, hay varias oportunidades que han surgido a partir de la pandemia: la idea para una renta básica universal en la agenda política ante la creciente vulnerabilidad social y económica, el planteamiento de condonar la deuda externa, demandas populares de incrementar el gasto público en salud para que haya salud para toda(os). El Pacto Ecosocial del Sur, una de muchas iniciativas que se hacen escuchar formulan desde el sur global varias peticiones y derroteros para alcanzar un futuro pos-pandémico: reformas tributarias con mayor justicia, el Cuidado y el Bien Común como ejes centrales para direccionar futuras políticas, soberanía alimentaria, economía y sociedad post extractivista, superación definitiva del patriarcado y descolonización.

Parece que las oportunidades no faltan, a pesar o quizás gracias a la(s) crisis.

 

 

 

Jorge Krekeler
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